CARTA ABIERTA DE ROJ@S, A LOS PARLAMENTARIOS EUROPEOS Y ESPAÑOLES

CARTA ABIERTA DE ROJ@S A LOS GRUPOS PARLAMENTARIOS DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS ESPAÑOL,
ANTE LA CRISIS SANITARIA QUE NOS ASOLA

Vivimos en un mundo globalizado, con una economía globalizada y una gran movilidad de personas de unos países a otros. Cada vez es más patente que la mayoría de los estados nación y el sistema político internacional actual carecen de la dimensión y competencias apropiadas para afrontar los desafíos del siglo XXI: crisis económicas, crisis migratorias, cambio climático, y pandemias.
Estas desgracias caen por sorpresa sobre determinados territorios y los estados nación muchas veces carecen de la dimensión para afrontarlos.
El coronavirus es una prueba sangrante de ello, pero no es la única.

La Unión Europea nació para fomentar la colaboración política entre los distintos estados-nación europeos, para evitar que sus intereses egoístas acabaran por empujar a la población hacia posiciones nacionalistas, y en última instancia a una nueva guerra mundial.
En las últimas décadas esa voluntad colaborativa ha perdido impulso, y parece que muchos pretenden que la UE sea poco más que una unión monetaria, donde los que tienen dinero mandan y ejercen su derecho de veto a todas las decisiones, y los demás apenas tienen derecho a opinar.
La Gran Recesión demostró que someterse al dictado de los países que más dinero aportan no hizo bien a nadie, y que los programas de austeridad rayaron la crueldad.

El covid19 es una enfermedad qué, debido a su contagiosidad, su mortalidad, y la ausencia de tratamientos eficaces, plantea un dilema a los gobiernos de los territorios donde se extiende: confinar la población de manera radical, o aceptar la muerte de muchos miles de personas, aceptar la muerte de los más vulnerables.
Obviamente cualquier gobierno democrático no puede hacer otra cosa que confinar la población. Hasta los gobiernos más reticentes acaban sucumbiendo al clamor popular en favor de salvar vidas. Sin embargo, los confinamientos no son gratuitos, es necesario que las administraciones aporten el dinero necesario para mantener el tejido productivo, alimentar a la población, y proporcionarles los servicios sanitarios necesarios para curar a los enfermos.
El coste de los confinamientos es demasiado grande para que pueda ser asumido por ningún gobierno sin el apoyo de una decidida política económica, fiscal y monetaria.
Esa política monetaria no puede estar limitada por los actuales tratados europeos, que establecen que el Banco Central no puede comprar directamente deuda pública.
En este caso, no queda otra que el Banco Central Europeo compre, sin límite, todos los bonos públicos que sean necesarios para sufragar el coste de los confinamientos, a largo plazo y sin interés.

El dilema que plantea el Covid entre confinamiento o muerte, ha dado una nueva oportunidad a los gobiernos egoístas para ser crueles con los más vulnerables, y no debemos permitirlo.

De la anterior crisis salimos con una gran cantidad de movimientos nacionalistas y populistas en muchos países de Europa precisamente por esa falta de solidaridad internacional, y Cataluña no ha sido ajena a ese hecho, profundizando aún más en los problemas que provoca esa falta de solidaridad y en la fractura de la sociedad que todo nacionalismo provoca.
Existe una clara voluntad de los políticos nacionalistas de demostrar a la población que son autosuficientes y que no hay nada a lo que su pretendida nación no pueda enfrentarse en solitario, y por lo tanto el resto de naciones debieran hacer lo mismo.
Esa voluntad es claramente perjudicial para los ciudadanos, dado que lleva a rechazar ayuda en algunos casos, y a no ofrecerla en otros, sacrificando a la población por puro sectarismo nacionalista.
La composición actual del Parlamento Europeo, el Brexit, e incluso la composición de los parlamentos nacionales de muchos países, ya no permiten más fallos.
Es hora de los Estados Unidos de Europa, si no es ahora, no será nunca, y la Unión Europea desaparecerá.
Es necesario profundizar en una unión política conformada por los países que realmente tienen una voluntad de formar una nueva comunidad política: una nación europea.
Es necesario que estos países creen los Estados Unidos de Europa.

Dicha comunidad política estaría basada en los valores propios de la revolución francesa (libertad, igualdad, y solidaridad) entre todos sus ciudadanos, sin distinción de su nación original.

Los gobiernos de los países que no deseen formar parte de esa nueva comunidad política, están en su derecho, pero a lo que no tienen derecho es a dejar que el resto de países no puedan ir en ayuda de los demás.
No tienen derecho a privarnos de esa red de solidaridad y fraternidad europea.
No tienen derecho a privarnos de usar la política monetaria para salvar decenas y centenares de miles de vidas.
Y eso es exactamente lo sucedido en el consejo europeo del jueves 26 de marzo de 2020:
los países económicamente fuertes no permitieron que una mayoría decidiera un programa de ayuda a los países que están sufriendo lo más duro del coronavirus. Un virus que, de no recibir ayuda incondicional e ilimitada del banco central, impide a los países atacados gestionar económicamente los confinamientos.
El confinamiento no es un capricho, es la única manera de reducir la mortalidad de nuestros familiares de avanzada edad, nuestros enfermos crónicos, nuestros seres queridos.
Es inhumano pedir que dejemos morir a un cuarto de nuestros ancianos y enfermos por no tener acceso a la financiación común europea del banco central, a la que tenemos derecho.
Si esa es la voluntad de los gobiernos de los países del norte, está claro que no vamos a poder formar una comunidad política con ellos. Así que mejor avanzar con aquellos que entiendan que el valor de la vida es mayor que el de la economía.

Ante esta situación, desde ROJOS abogamos por afrontar esta crisis sanitaria desde la solidaridad, acelerando en el proceso de unificación política de los EUE (Estados Unidos de Europa)

Los EUE serían una federación de estados perfectamente viable, que dispondría de una economía poderosa, y un mercado interno de entre 200 y 400 millones de personas, en función de los países de la UE que decidieran unirse.
El núcleo impulsor debería ser el Mediterráneo. Habría que crear un nuevo Banco Central, y negociar el destino del Euro, dado que la unión monetaria actual debería cambiar sus objetivos fundacionales.

No podemos esperar más, nuestros ancianos no tienen mucho tiempo para que encontremos soluciones a una burocracia europea que, por falta de agilidad y capacidad de decisión, parece abocada inexorablemente a provocar su muerte.

Rojos exhorta también a los grupos parlamentarios del Congreso de los Diputados de España para que tomen acuerdos en esta línea de reconfiguración de la actual UE

 

Barcelona 2 de Abril de 2020 Secretariado de Roj@s-Cataluña http://rojos.eu

 

Autor: fxaviermarin

Socialista. Internacionalista. Partidario de que todos tengan suficiente y ninguno demasiado

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